Mujeres Transformando

“Las trabajadoras maquileras son sometidas a sueldos indignos y sufren humillaciones”

Montserrat Arévalo
Portavoz de la organización Mujeres Transformando
“Las trabajadoras maquileras son sometidas a sueldos indignos y sufren humillaciones”

La responsable de la organización salvadoreña Mujeres Transformando denuncia las condiciones en las maquilas.

16/11/13 · 8:00

  

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Montserrat Arévalo portavoz de Mujeres Creando. / Itziar Pequeño.

Desde una perspectiva feminista y con una forma de hacer cautivadora, Mujeres Transformando sopla las velas de su décimo aniversario. Llevan diez años de activismo, luchando por los derechos laborales y denunciando las condiciones de explotación a las que son expuestas las mujeres trabajadoras de la maquila textil en El Salvador y mostrando lo que las grandes marcas multinacionales esconden. Hoy más de 350 mujeres forman esta organización que invita a la acción, a transformar.

Vuestro trabajo ha estado centrado desde el inicio en las obreras de la maquila textil ¿Por qué?

La maquila supone un eje económico importante dentro de El Salvador, lleva instalada desde los años 80 y está generando altos márgenes de ganancia a costa de un trabajo explotado y de violaciones sistemáticas de derechos laborales y humanos. La mayoría de las personas que trabajan son mujeres y no es algo casual. La maquila y el patriarcado tienen mucho que ver; la costura se considera un trabajo femenino, los empleadores prefieren a las mujeres porque nos creen más sumisas y obedientes que los hombres, y las mujeres salvadoreñas necesitan ingresos para sacar adelante a su familia, la mayoría son jefas de hogar.

«La mayoría de las personas que trabajan son mujeres y no es algo casual. La maquila y el patriarcado tienen mucho que ver; la costura se considera un trabajo femenino, los empleadores prefieren a las mujeres porque nos creen más sumisas»¿Cómo definirías la maquila y cómo crees que afecta a la vida de las mujeres que trabajan en ella?

Lastimosamente, diría que es casi la única fuente de empleo formal para las mujeres en este país. A partir de eso, es el lugar donde ellas tienen la posibilidad de ahorrar para una pensión y conseguir el seguro social. Los centros de trabajo son enormes fábricas asentadas en zonas francas, como campos de concentración. Las mujeres están encerradas en esos muros con alambres electrificados y gente con fusiles en la entrada.

Los dueños y la estructura organizativa que los representa son parte de los grupos de poder de El Salvador, tienen grandes facilidades, no pagan impuestos y existe toda una dinámica montada para que estas empresas sigan enriqueciéndose. Priman los beneficios económicos y las inversiones por encima de lo humano. Los propietarios se enriquecen pero, al otro lado, dejan a mujeres que se enfrentan a salarios indignos e inferiores a los de los hombres, humillaciones, horas no pagadas, falta de un horario establecido, abusos sexuales y metas altas de producción que generan problemas físicos de salud, estrés y enfermedades psicosomáticas.

Mujeres en las maquilas. ANDY WALLIS.

¿Cómo os enfrentáis a estas violaciones de derechos laborales?

Llevamos a cabo para las mujeres obreras y bordadoras capacitaciones y formación en todo lo que tiene que ver con los derechos laborales, legislación laboral e internacional. También abordamos temas de violencia intrafamiliar, ya que aquí hay mucha paternidad irresponsable y una alta tasa de violencia, y se realiza asesoría y asistencia legal y gratuita. Desde 2010 realizamos investigación, tratamos de documentar todas las violaciones y vulneraciones que se dan dentro de la maquila, denunciar a las empresas y a las marcas por no cumplir las leyes, los códigos de conducta y vulnerar los derechos humanos.

Somos la cara pública de las trabajadoras, el instrumento por el que canalizan sus quejas y plantean sus peticiones porque si no, en ocasiones, pueden llegar a ser despedidas. Pero ellas son Mujeres Transformando, de hecho la asamblea general en su mayoría está compuesta por mujeres de los diferentes grupos.

«Nos damos cuenta de que tenemos derechos, que podemos defenderlos y exigirlos» Parecía imposible pero aquí estamos, las obreras nos reconocen como su instrumento y hemos tenido grandes logros como la investigación de Oceans Sky [una factoría que suministra a Adidas, Gap o Puma], el Día Nacional de la Persona Traba­jadora de Maquila en El Salvador, la propuesta con todas las mujeres para la modificación en la ley de zonas francas… Hemos ampliado grupos y estamos en otros territorios, nos hemos posicionado como un referente y las marcas y las maquilas saben que aquí hay una organización que está vigilando. Nos permitimos reconocernos mujeres desde nuestra dignidad y desde nuestro ser como personas, no robots, no máquinas. Y a partir de ahí, nos damos cuenta de que tenemos derechos, que podemos defenderlos y exigirlos.

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